Fuente: LetraP

Vinculado siempre a EE.UU., el ministro aplica pragmatismo en la relación con el gigante asiático. Créditos, swap y negociaciones por un bono.

Comerciar con todos sin ser satélite de nadie. Con línea pragmática y la imperiosa necesidad de aumentar las exportaciones y fortalecer las reservas del Banco Central, Sergio Massa activó todas las líneas de comunicación con China. El ministro de Economía busca reactivar los créditos que se empantanaron bajo la firma del exsecretario de Asuntos Estratégicos Gustavo Beliz y quiere ampliar el swap, mientras explora la posibilidad de emitir un bono que ayude a equilibrar la balanza comercial.

Históricamente señalado por la relación fluida que tiene con Estados Unidos, el tigrense tiene también puesto el ojo en el gigante asiático y busca imprimirle velocidad a la relación, con la anuencia y aprobación de Cristina Fernández de Kirchner, que tiene en aquel país a un hombre de su estrecha confianza, el embajador Sabino Vaca Narvaja. 

El ministro de Economía llevó las urgencias argentinas a la reunión que tuvo el viernes con el embajador de China, Zou Xiaoli. Durante el encuentro, Massa puso sobre la mesa el problema principal de la relación bilateral, la balanza comercial deficitaria para la Argentina, y elevó una propuesta que podría generar un principio de solución: la emisión de un bono argentino respaldado por la potencia oriental, que se utilizaría exclusivamente para invertir en proyectos productivos que permitan aumentar las exportaciones nacionales.

La idea parte de la necesidad de expandir la capacidad productiva argentina para satisfacer la demanda china. Fue Massa quien lo propuso y lo conversó con Vaca Narvaja, con quien se puso en contacto apenas asumió en el Palacio de Hacienda, y a quien conoce desde su paso como titular de la ANSES, durante el gobierno kirchnerista. Ambos, incluso, ya habían mantenido una larguísima reunión en la que hablaron sobre las expectativas en la relación con China, antes de que el embajador partiera rumbo a Beijing en el arranque de la gestión del Frente de Todos.

La iniciativa que escuchó el representante diplomático también tiene luz verde de Cristina Kirchner, que ve con buenos ojos el dinamismo que el ministro de Economía busca imprimirle a las conversaciones con Beijing y, sobre todo, su mirada pragmática de la relación. La propuesta está bajo análisis del gobierno del Partido Comunista Chino.

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El bono se suma a otras dos urgencias que el ministro busca resolver. La primera es la ampliación del swap de monedas, que tiene como objetivo fortalecer la estabilidad cambiaria. La segunda es la necesidad de reactivar los créditos vigentes que, entienden en la cartera de Economía, tenía pisados bajo su administración Beliz, que privilegiaba la relación con Estados Unidos.

Fue el presidente Alberto Fernández quien anunció la ampliación del swap durante la Asamblea Legislativa del 1 de marzo, un mes después de su visita a Beijing, donde se reunió con Xi Jinping, quien dio el visto bueno para el avance de las negociaciones que debían llevar adelante el Banco Central de la Argentina con el Banco Popular chino. La operación nunca se concretó. La alianza que armaron el cristinismo y el massismo apunta por eso contra el titular del Banco Central, Miguel Ángel Pesce, sostenido por el jefe de Estado durante los recientes recambios de gabinete.Ahora Massa puso a trabajar en el tema a Lisandro Cleri, el hombre que ubicó como vicepresidente de la entidad monetaria.  

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Los créditos chinos para infraestructura que el Gobierno no utilizó fueron uno de los puntos centrales del fuego cruzado entre el cristinismo y Beliz, a quien el senador Oscar Parrilli, mano derecha de Cristina, tenía apuntado como “el hombre de Estados Unidos” dentro de la Casa Rosada. El exsecretario tenía bajo su órbita la administración de los créditos internacionales y renunció a su cargo cuando el Presidente decidió traspasarle el área a Massa. Fue una salida intempestiva.

Fernández había escuchado en varias oportunidades quejas sobre el manejo de los créditos chinos de boca del propio Vaca Narvaja. En su breve paso por el Ministerio de Economía, Silvina Batakis también lo tuvo en la mira. En su último día como ministra, la actual directora del Banco Nación viajó a Santa Cruz para firmar junto a la gobernadora Alicia Kirchner la adenda para dar continuidad a la obra de dos represas financiadas por China. El otro punto de conflicto fue la construcción de la central nuclear Atucha III. El kirchnerismo citó a Beliz al Senado para que diera explicaciones por la demora. Apuntaba a presiones de Estados Unidos. 

El contrato original de las represas, firmado durante el gobierno de Cristina Kirchner, implicaba un préstamo por 4714 millones de dólares, que se empezarían a pagar cinco años y medio después de iniciada la construcción. Por cuestiones políticas y técnicas, la administración de Mauricio Macri paralizó la obra – que también se demoró durante la gestión de Fernández – y el Estado debió empezar a reembolsar fondos sin la construcción terminada.

El gobierno del FdT oficializó la reactivación del financiamiento chino a fines de mayo y ahora Massa pretende darle mayor velocidad. El ministro de Economía dejó el área de créditos internacionales en manos del titular del INDEC y economista de su confianza, Marco Lavagna.

Lavagna y Cleri forman parte del equipo que Massa puso a cargo de las relaciones bilaterales, en términos comerciales y monetarios. El grupo está coordinado por Gustavo Martínez Pandiani, histórico asesor del líder del Frente Renovador en temas internacionales. También lo integran el secretario de Industria, José Ignacio de Mendiguren, enfocado en proyectos de exportación, y el titular de Aduana, Guillermo Michel, con el ojo puesto en las importaciones

Martínez Pandiani fue quien organizó la vista de Massa a China en 2017, invitado por el gobierno local. Fueron acompañados por De Mendiguren, Diego Bossio, el economista Martín Redrado Malena Galmarini. Pandiani explicó entonces que la mirada del tigrense en la relación con el mundo es “como en todo lo demás, pragmática, no ideológica”. “Prioriza el interés nacional por sobre prejuicios ideológicos”, apuntó.

Tiempo después, funcionarios del gobierno norteamericano le mostraron su preocupación a Massa – relacionada con la seguridad nacional – por la presencia del gigante asiático en la región: él respondió que China es, también, el principal socio comercial de Estados Unidos; además de explicar los principales motivos por los cuales los países de América del Sur reciben a al país oriental con los brazos abiertos: créditos baratos, financiamiento de obras de infraestructura, un enorme mercado al que exportar.

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