Fuente: DiarioCordoba

La incorporación de la Argentina a la Nueva Ruta de la Seda fue un golpe mayor de China ya que, aunque había sumado a otros 19 países de América Latina, hasta entonces no había logrado la adhesión de ninguna de las tres principales economías de la región (aún le falta convencer a Brasil y México).

La influencia de la superpotencia asiática no para de crecer en América Latina. China aprovecha el vacío que dejó el repliegue comercial y de inversión de Estados Unidos (EEUU) en su antiguo “patio trasero”.

En 2021, el volumen comercial entre China y América Latina superó por primera vez los US$400.000 millones y, como informó TN, en la última década, los bancos estatales de China proporcionaron más de US$137.000 millones de dólares en préstamos a gobiernos de América Latina, a los que se suman otros financiamientos de bancos privados.

La nueva Ruta de la Seda pretende emular la red de intercambios que China organizó desde el siglo I A.C con base en el comercio de la seda. Entonces se extendía por gran parte de Asia y llegaba hasta Europa y África. Hoy, la iniciativa busca impulsar la cooperación y la conectividad mundial a través de una ambiciosa red de infraestructuras repartida por los cinco continentes.

El financiamiento es a través de entidades privadas o gubernamentales chinas y organismos internacionales como el Banco Asiático de Inversión en Infraestructura.

A la iniciativa, también llamada “Una Franja, una Ruta” y en inglés “Belt and Road Initiative” (BRI), ya suscribieron unos 145 países mediante memorandos de entendimiento. Representan el 75% de las reservas energéticas conocidas en el mundo, el 70% de la población mundial y generaría el 55% del PBI mundial.

Panamá fue el primer país latinoamericano en suscribirse y luego siguieron otros 19, la mayoría de ellos en el Caribe: Antigua y Barbuda, Barbados, Bolivia, Chile, Costa Rica, Cuba, Dominica, República Dominicana, Ecuador, El Salvador, Granada, Guyana, Jamaica, Nicaragua, Perú, Surinam, Trinidad y Tobago, Uruguay y Venezuela.

Cuáles son los principales proyectos en desarrollo en América Latina
En algunos casos, los memorandos firmados con China ya se están traduciendo en proyectos e infraestructuras concretas.

En Panamá se analiza la construcción de una línea de tren de alta velocidad que conecte a la capital del país con la ciudad occidental de David, a un costo inicial estimado de US$4100 millones.

El proyecto sería ejecutado por la empresa China Railway Design Corporation junto con expertos panameños. El tren alcanzaría la velocidad de 160 km/h para pasajeros y 80 km/h para carga.

China también participa del consorcio para la construcción de un cuarto puente sobre el Canal de Panamá con una inversión de US$1400 millones a través de las compañías China Harbour Engineering Company y China Construction Communications Company.

En Ecuador, la reconstrucción del aeropuerto internacional “Eloy Alfaro” de la ciudad de Manta -que se vio afectado por el terremoto de magnitud 7,8 en abril de 2016- se llevó a cabo gracias a un crédito por US$20,7 millones de un banco chino. Aunque fue otro país asiático quien se ganó la concesión del aeropuerto, la empresa pública surcoreana Korean Airport Corporation (KAC), bajo el mandato de Lenín Moreno.

Un consorcio chino también construye dos puentes en las localidades de Canuto y Pimpiguasí, todas ellas en la provincia de Manabí, que beneficiaran a 32.000 habitantes e indirectamente a 434.197 personas más, según indicó el ministerio de Transporte y Obras Públicas de Ecuador.

China está involucrada, además, en el desarrollo de siete centrales hidroeléctricas y en las minas de cobre de Panantza-San Carlos y de Mirador, según la web Diálogo Chino.

En Perú, se evalúa retomar con financiamiento chino el proyecto del ferrocarril interoceánico con Brasil y Bolivia, que podría costar hasta 60 mil millones de dólares.

Otros proyectos en marcha incluyen la construcción de un mega puerto en Chancay, a 75 km de Lima, a cargo de la naviera osco Shipping Ports (CSP) que debería ser concluido en 2024.

Este sería el primer puerto manejado por capitales chinos en toda América Latina y demandará una inversión aproximadamente US$3000 millones. El proyecto quiere hacer de Chancay un “hub” regional que podría redefinir las líneas del comercio marítimo del Pacífico Sur.

Otro proyecto que se sumaría a la Franja y la Ruta en el Perú sería la Hidrovía Amazónica, adjudicada a la estatal china Sinohydro, aunque se encuentra por ahora paralizada y con futuro incierto por cuestionamientos sobre su impacto ambiental.

China tiene también importantes participaciones en la industria minera del país andino, clave para las necesidades de su industria. Controla así dos de los principales yacimientos de cobre en el Perú: Las Bambas (a través de MMG) y Toromocho (con Chinalco).

En Bolivia, la mayor parte de los proyectos en marcha con respaldo chino son rutas, aunque el país asiático también tiene intereses en la explotación de litio en los salares del sur del país.

Sin embargo, no todo es infraestructura ni megaproyectos. En Granada, pro ejemplo, la influencia pasa por la oferta de cursos virtuales gratuitos sobre inversiones y desarrollo o telecomunicaciones y de becas para estudiar en universidades chinas para programas de pregrado, maestría o doctorado.

La pandemia de coronavirus fue otra oportunidad que supo aprovechar China: proporcionó cerca de 400 millones de dosis de vacunas y casi 40 millones de piezas de materiales sanitarios a la región.

La importancia que tiene América Latina para China
El canciller chino, Wang Yi, aseguró el lunes 7 de marzo que “el sueño chino y el sueño latinoamericano están estrechamente vinculados” y apostó por más cooperación con la región.

El ministro de Relaciones exteriores chino planteó que el gigante asiático no busca aumentar su influencia geopolítica ni ejercer una forma de neocolonialismo, sino fomentar la cooperación entre países en desarrollo.

“Lo que necesita el pueblo latinoamericano es equidad, justicia y cooperación en la que todos ganen, no políticas de poder y acoso”, planteó Wang Yi.

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