Fuente: Iprofesional

China ahora apunta al Paraná: intentará quedarse con la hidrovía para dominar las exportaciones

La decisión china de controlar los resortes clave del aparato productivo y exportador de la Argentina no sabe de pausas. A la par de su expansión en el negocio minero, con inyecciones de capital para el dominio de las reservas domésticas de litio, la demanda aumentada de carne, y las negociaciones para sembrar megranjas porcinas en distintos puntos del país, la potencia sumó ahora la decisión de ir por la arteria clave del complejo sojero.

El gigante asiático prepara uno de sus «tanques» más polémicos para participar de la licitación por el servicio de dragado, balizamiento y mantenimiento de la hidrovía Paraná-Paraguay. La gestión actual vence el próximo 30 de abril y los chinos vienen moviendo sus fichas a partir las fuertes promesas de inversión elevadas al Gobierno desde que Alberto Fernández activó su gestión presidencial.

Entre desembolsos concretados y montos en danza, China merodea un aporte a las arcas oficiales cercano a los 30.000 millones de dólares. Semejante volumen de fondos «frescos», entienden los asiáticos, podría aportarles les cierto viento de cola en la disputa por el dominio de la cuenca más importante del país.

El proceso de cara al nuevo llamado de licitación comenzó a tomar forma hace una semana, cuando la cartera de Transporte que encabeza Mario Meoni llamó a una primera reunión del Consejo Federal de la Hidrovía. Gobernadores de provincias con costas al Paraná, funcionarios de Cancillería, Ambiente y Agricultura, y empresarios integrados en CIARA-CEC, la cámara que nuclea a los popes de la exportación de granos, fueron los convocados.

A la par, comenzaron a brotar turbulencias: en las últimas horas, los gremios del rubro manifestaron su preocupación ante la falta de precisiones respecto de qué ocurrirá con la transición entre un contrato y otro. El Gobierno, al menos hasta el momento, no ha dado precisiones sobre cómo tendrá lugar ese proceso.

Siempre con vistas a diciembre, los orientales trabajan en una propuesta atada a los movimientos de CCCC Shanghai Dredging Co, una empresa estatal ligada al aparato militar chino.

La firma en cuestión es bien conocida en el país: incumplió el contrato para el dragado del Río de la Plata con el que se alzó en 2015. Antes, se comprobó que destinó equipamiento obsoleto para las tareas en esta parte del mundo.

Los orientales apuntan a controlar los trabajos de draga y calado de buena parte del curso fluvial en una obra que demandará inversiones cercanas a los 4.000 millones de dólares. Los tramos que le interesan a China comprenden 25 puertos exportadores y un movimiento de granos superior a los 90 millones de toneladas.

Por la hidrovía no solamente transitan productos argentinos: también hay movimiento de granos brasileños, paraguayos y bolivianos. En lo que hace al ir y venir de exportaciones domésticas, sólo durante 2019 en ese tramo del río se registró la circulación de más de 2.600 buques, según datos de la Bolsa de Comercio de Rosario.

«Uno de los déficits chinos es la capacidad de autoabastecerse de alimentos y por eso invierten en infraestructura en países productores. China quiere estar en toda la cadena de valor alimentaria, tanto en la producción como en la logística, de allí COFCO y el interés por controlar el dragado y mantenimiento de la hidrovía», declaró hace escasas semanas Esteban Actis, experto de la Universidad de Rosario (UNR).

En diálogo reciente con iProfesional, Marcelo Elizondo, ex director ejecutivo de la Fundación ExportAr y actual director de la consultora DNI, acercó una mirada similar. «Hay potencial en la hidrovía más allá de que el Gobierno tiene interés en consolidar una empresa que involucre a los estados provinciales. En potencial, en abstracto, sería muy relevante para China dado que por ahí se trasladan productos que luego ese país termina comprando», aseguró.Granos, minerales, carne, son los productos que China busca asegurarseGranos, minerales, carne, son los productos que China busca asegurarse a través de la hidrovía.

Una empresa que «inventa» islas

Un rasgo controvertido distingue a Shanghai Dredging Co: es una de las empresas que, por iniciativa del gobierno de la potencia, viene instalando islas artificiales en el Mar de China para expandir el control de recursos considerados estratégicos por el régimen que encabeza Xi Jinping.

A partir de este avance, apuntalado también mediante el despliegue militar, la firma en cuestión fue incluida en septiembre de 2020 en un listado del Departamento de Comercio de los Estados Unidos que reúne a empresas impedidas de adquirir componentes fabricados en Norteamérica.

La intención china de posicionarse aún más en los puertos exportadores -ya juega fuerte a través de la procesadora de granos y biodiesel COFCO- guarda relación directa con los pactos ferroviarios rubricados en enero pasado.

Entre el cierre de 2020 y el inicio de este año, representantes de las empresas China Railway Construction Corporation Limited (CRCC), China Machinery Engineering Corporation (CMEC), CRRC Corporation Limited, y Yutong participaron junto al presidente Alberto Fernández de la firma de cuatro acuerdos por 4.695 millones de dólares.

El trato comprende la reactivación de obras y la adquisición de material rodante para las redes que atraviesan territorios clave en lo que hace a producción de carne, granos, minerales e hidrocarburos como las provincias del Norte, Santa Fe, Buenos Aires, Córdoba, Chaco y parte de la Patagonia.

Los ramales del Belgrano Cargas, el Norpatagónico y el Belgrano Norte son considerados clave para la intención china de intensificar la disponibilidad de productos argentinos.

Controlar la salida

Mediante la recuperación de los tendidos, sumado a desembolsos que se irán destinando a distintas terminales portuarias, China procurará aceitar la salida del país de -por citar un ejemplo- la carne de cerdo que producirá en el Chaco tras el acuerdo alcanzado con el gobernador Jorge Capitanich.

Para garantizarse el producto, la potencia activará a partir del año próximo un desembolso del orden de los 47 millones de dólares sólo para beneficio de la administración chaqueña. «El interés por los ferrocarriles está en que les permite mover producción para después llevarla a China», sintetizó Elizondo.

Además de la carne porcina, la potencia es la gran compradora del producto bovino con un volumen de pedidos que hoy alcanza al 75 por ciento del total de ventas fronteras hacia afuera.

En toda esta apuesta china por la logística sobresale el interés por los granos. Posicionarse en la hidrovía abriría la posibilidad de un flujo más intenso con Rosario, cuyo puerto hoy concentra el 80 por ciento de las exportaciones de productos agrícolas que lleva a cabo la Argentina.El complejo en torno al puerto de Rosario mueve el 80% de las exportaciones del país.El complejo en torno al puerto de Rosario mueve el 80% de las exportaciones del país.

Clave para sacar minerales

Los ferrocarriles y la hidrovía también son fundamentales para el movimiento de los minerales que le interesan a China. El gigante sigue expandiendo su presencia en lo que hace a explotación de litio en la Puna.

La firma Jiangxi Ganfeng Lithium, un gigante del procesamiento del mineral para la industria automotriz confirmó a inicios de 2021 que inyectará al menos 100 millones de dólares para expandir el emprendimiento Cauchari Olaroz -provincia de Jujuy-.

La intención de la compañía, que bajo la figura de Exar comparte proyecto con la canadiense Lithium Americas, es activar el yacimiento ya a principios del año próximo.

La china Jiangxi Ganfeng Lithium cuenta con contratos vigentes de provisión de litio con «peso pesados» de la producción de automóviles como Tesla, Volkswagen y BMW, para la entrega permanente de material para el desarrollo de vehículos híbridos o directamente eléctricos.

En las últimas semanas, la demanda del mineral volvió a ganar ritmo a partir de una recuperación en la demanda de estos fabricantes. Y también por efecto del mercado interno de la misma China, cuyo gobierno inició un programa de estímulo para la compra y uso de automóviles que no requieran de combustibles fósiles.

La potencia asiática apunta a que al menos el 20 por ciento de su parque de vehículos esté integrado por unidades eléctricas a más tardar para 2025.

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