China es cada vez más dependiente de la soja del exterior

Fuente: Jorge Castro para Clarin

Entre enero y noviembre de 2020, China importó 92,8 millones de toneladas de soja, un incremento de 17,5% anual; y al concluir el año las compras superarían los 100 millones de toneladas, récord histórico absoluto.

Las compras de soja de Estados Unidos por la República Popular se han multiplicado por tres en octubre en términos anualizados; y el resultado ha sido que las exportaciones de soja norteamericanas a China alcanzarían a U$S 152.000 millones en el año fiscal 2020-2021, lo que implicaría un alza de U$S 11.500 millones.

Esto sucede cuando el comercio bilateral entre las dos superpotencias creció más de 30% este año, y alcanzó a U$S 558.400 millones en los primeros 11 meses de 2020 aproximándose a superar el récord histórico de U$S 570.000 millones que alcanzó en 2017, antes de comenzar la “guerra comercial” que duro 18 meses, y concluyó con el acuerdo firmado con el presidente Donald Trump el 15 de enero de 2020 (“Fase Comercial 1”).

La soja es el insumo central en las grandes granjas porcinas de la República Popular.

La soja es el insumo central en las grandes granjas porcinas de la República Popular.

La razón de fondo del aumento de las importaciones chinas de soja es la fenomenal recuperación de su economía, que ha vuelto a lograr el boom de consumo (U$S 6,9 billones) que la caracterizara en la etapa pre-pandemia, y que aumentaría en U$S 1,5 billones el próximo año, llevándolo a U$S 8,5 billones, superior incluso a EE.UU.

El alza de la demanda china de soja beneficia fundamentalmente a los tres grandes productores del grano, que son Estados Unidos, Brasil y la Argentina, que cosechan en conjunto más de 90% de la producción mundial, de modo que su provisión al mercado chino de 1.440 millones de habitantes con un ingreso per cápita de U$$ 10.000 anuales –que sería U$S 15.000 en 2025 y U$S 20.000 anuales en 2030- tiene un carácter estructural, no circunstancial o cíclico.

La producción agroalimentaria de Estados Unidos, Brasil y la Argentina se ha convertido en una parte orgánica del proceso de acumulación de la República Popular.

En términos históricos, la demanda agrícola de la República Popular no ha sido afectada por la pandemia del coronavirus; y el núcleo de este fenómeno es la correlación necesaria que existe entre el aumento de los ingresos de la población china y el consumo de carne. Por eso, con un alza de 8,1% anual en el ingreso per cápita, la ingesta de carne se elevaría 37% en 2050 y 80% en 2080, según estima USDA (Dpto Agricultura de EE.UU).

La correlación ingreso per cápita / ingesta de carne esta mediada por el aumento de la demanda de soja, que creció a una tasa anual de 8,5% en el periodo 2000/2015, el doble del auge de la demanda global en el mismo periodo.

Lo central es advertir que la República Popular cubre esa diferencia con el aumento sostenido de las importaciones, que crecen entre un 3% y un 4% por año.

La conclusión de esta regla fundamental de la economía mundial de nuestra época es nítida: las importaciones chinas de soja representaron más de dos tercios del comercio global en la última década, y fueron más de 90% del alza del intercambio global en ese periodo.

De ahí que, en forma subsidiaria la harina de soja y otros complementos de la alimentación animal, hayan aumentado muy por encima de la producción de cerdos, en una relación 2 a 1 (la población china consume 57 kilos de carne de cerdo por año).

USDA prevé que el consumo chino de soja crecería a una tasa anual de 2,7% en la etapa 2018/2028, la tercera parte del nivel de alza del periodo 2000/2018; y esto se debe al proceso de consolidación de la producción de carne de cerdo en la República Popular, donde más de 60% del total de la actividad se realiza ahora en grandes unidades productivas, que dependen fundamentalmente de las importaciones de soja, y no del mercado doméstico.

La soja importada es un producto de mayor calidad y menores precios que la producción interna; y esta diferencia tiende a acentuarse en el transcurso del tiempo, no a disminuir.

China es cada vez más “dependiente” de las importaciones de soja del mercado mundial, lo que básicamente significa de Estados Unidos, Brasil y la Argentina.

Conviene señalar, por último, que el alza del precio de la soja en el mercado mundial, que se orienta a U$S 500 la tonelada en los próximos dos o tres meses lleva a un auge de la producción mundial de no menos de 30% el próximo año.

La soja, con epicentro en China, es el grano fundamental de la agricultura mundial en esta parte del siglo XXI.

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