Lucia Bravo especial para el Observatorio

Desde que Greenpeace desplegó un cartel en la Sociedad Rural Argentina de Buenos Aires con la consigna “ganaderos los dueños del fuego”,se reavivó un debate que no perdió vigencia a lo largo de todo el año. A lo largo del año, muchas provincias sufrieron importantes incendios, en Córdoba por ejemplo la zona arrasada representa más de 190 mil hectáreas. En Santa Fe y Entre Ríos la situación es similar donde ya se quemaron más de  90 mil hectáreas. Después de tantos meses sería correcto dejar de hablar de incendios y empezar a hablar de quemas intencionadas que pueden ser originadas por diferentes motivos; factores climáticos agravados por la sequía o viejas prácticas de pequeños agricultores que terminan en accidentes por el mal manejo del fuego. Pero en estos casos estamos hablando de intereses agropecuarios, inmobiliarios y mineros. Los ganaderos están señalados como los “verdaderos dueños del fuego” pero ¿qué relación hay entre las quemas y la expansión de la frontera ganadera para abastecer el mercado chino? ¿Quiénes son los socios comerciales de China en Argentina que buscan incrementar el negocio de la carne?

Una frontera ganadera en expansión

No es el primer año que estas provincias se ven arrasadas por el fuego, lo que causa debate es cómo pueden durar tantos meses sin que el Estado, o la Secretaría de Medio Ambiente y Desarrollo en manos de Juan Cabandie pueda darle fin, o siquiera proteger a los habitantes, la flora o la fauna. Los intereses en pugna son varios. 

El mercado ganadero argentino siempre fue punta de lanza en el comercio mundial, desde el pacto roca Runciman hasta la actualidad. Si bien el consumo per cápita de los argentinos va en baja (el consumo promedio anual es entre 50 y 52 kg per cápita) el de los chinos no. China cuenta con solamente el 7% de su superficie cultivable para darle de comer a 1.400 mil personas, lo que sumado a la pandemia trae aparejado un problema de seguridad alimentaria. Recientemente el presidente Xi Jinping presentó un programa denominado “operación plato vacío” donde ínsita a la población a comer con frugalidad y busca regular tanto el tamaño de la porción, como la cantidad de platos servidos para reducir el desperdicio. En este mismo sentido es que China viene aumentando sus reservas de granos comprando cantidades increíbles de soja, maíz, sorgo, cebada, trigo y abriendo nuevos mercados, como es el caso del proyecto de las granjas porcinas. También busca incrementar sus reservas de energía mediante la extracción de litio en el norte de Argentina, la creación de nuevas plantas hidroeléctricas, o aumentado la extracción de petróleo.

La actual fiebre porcina por la que atraviesa el gigante asiático (y el consecuente exterminio de gran parte de su stock) sumado al proceso de cambio en los hábitos de consumo de su población, han sido dos de las principales razones que explican el desarrollo del sector ganadero y la aceleración reciente de las exportaciones nacionales de carne vacuna. China se ha transformado en el receptor más importante de la carne de origen bovino producida en Argentina. 

Las exportaciones de carne a China representan 1,25 millones de toneladas, un 70% más que en el primer bimestre del año pasado. Según IPCVA en el primer bimestre del año China importó 720 mil toneladas de carne de cerdo (+98,2% más que en el 2019) y 297 mil toneladas de carne vacuna, un 41% más que en enero-febrero del 2019. De este volumen de carne bovina, Brasil participó con 95,7 mil toneladas, Argentina con 65 mil toneladas, Australia con 57,5 mil toneladas, Uruguay con 33 mil toneladas y Nueva Zelanda con 28 mil toneladas. El 65% de la carne vacuna importada por China proviene de Sudamérica y el 29% de Oceanía.

China se quedó con tres de cada cuatro kilos de carne vacuna que cruzaron las fronteras  Argentina en los primeros cinco meses del año, un 30% más que en el mismo período de 2019. Actualmente este mercado está abastecido principalmente por 3 provincias:  Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe.

En el año 2017, en Argentina solo cinco frigoríficos concentraron el 60% de la producción, se trata de las familias Ruisech (frigorífico Gorina), Borell (dueños de Arre Beef)y Braun junto con la brasileña JBS, y la china Company Central Pampeana. 

Un año después, en el año 2018 el grupo brasileño Minerva encabezó el ranking de faena mercado argentino con 443.775 animales, seguido por COTO (385.932) y Frigorífico Rioplatense (345.296). Minerva, se hizo cargo desde el  2017 de JBS, y actualmente operan en Argentina como Swift. Por el lado de COTO en el año 2019 compró al grupo Mattievich una planta ubicada en el sur de Rosario (ex Fricop), que tiene una capacidad de faena de hasta 800 cabezas por día.

Dentro de los principales exportadores se encuentran Friar (Grupo Vicentín) con 307.124 cabezas vacunas faenadas en 2018, Frigorífico Gorina (297.124), Arre Beef (269.962), Compañía Bernal (integrada por Gorina, Arre Beef y Viande) (214.022), Ecocarnes (207.239), Mattievich (207.065) y Frigolar (197.280).

Otros frigoríficos importantes son Penta, gestionado por Ricardo Bruzzese, con 181.904 cabezas faenadas,  Finlar (165.777 cabezas), Logros (165.777), Matadero y Frigorífico Federal (159.132), Cooperativa de Trabajo Subpga (155.636), Quickfood (grupo brasileño BRF) (154.186), Frimsa (151.745), La Ganadera Arenales (147.032) y Frigorífico Regional General Las Heras (145.913).

Según la Secretaría de Agroindustria los diez frigoríficos más importantes en el 2018 faenaron 2,87 millones de cabezas, una cifra equivalente al 21,5% del total de la faena nacional, mientras que los veinte restante sumaron 4,50 millones (33,7%).

Santa Fe cuenta con 18 plantas frigoríficas autorizadas para la exportación, Entre Ríos 16,Buenos Aires 68, Córdoba con 9 entre otras. Las principales plantas exportadoras de Argentina coinciden con las brasileñas como es el caso de  JBS y Marfrig.Pero también se agregan marcas como FRIAR (de la cadena de Vicentin), Paladini, Mattievich, Rafaela Alimentos SA (productora de la marca LARIO).

Actualmente Argentina cuenta con 96 plantas habilitadas para la exportación, de los cuales solamente 88 están habilitados para exportar a China. Entre los principales se encuentra Swift, JBS, Rafaela Alimentos S.A. , Mattievich, La Anonima, Frigorifico Rioplatense, Quickfood, Friar, entre otros.

A merced del asado chino

Una de las cosas que más expresa el crecimiento de la ganadería es la relación entre consumo interno y exportación. La faena bovina argentina crece año a año,entre enero y mayo del 2020 se faenaron 5,568 millones de cabezas, lo que significó un aumento 3,3 por ciento en relación al mismo periodo del 2019,que representan 180,5 mil cabezas más. 

Según Ciccra (Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina ), los envíos de carne argentina en los primeros cincos meses del año representan el 24,1 por ciento de la producción nacional, la mayor participación de la exportación desde 1996.

Entre enero y mayo, el mercado interno habría absorbido 945,9 mil toneladas de carnes, lo que significa un aumento de 11,7 mil toneladas mas que en el primer cuatrimestre de 2019.

Mientras que el volumen demandado representó 75,9, en el primer cuatrimestre de 2020, las exportaciones totales de carne vacuna sumaron 161,7 mil toneladas. Solamente las exportaciones a China representaron un 71,6 por ciento del total (117,5 millones de toneladas).

Las proyecciones para el 2021 son aún mejores, para el economista Carlos Seggiaro, la demanda internacional para Argentina va a seguir aumentando, y mirando el segundo y tercer trimestre del año que viene, la Argentina podría estar exportando el 40% de la carne vacuna”.

Entre las variables tiempo, precio y pandemia

En el pasado Noviembre se llevó a cabo la feria internacional en Shanghai llamada “China International Import Expo (CIIE)”, de la cual participaron el gerente de la Cámara de Frigoríficos de Santa Fe, Sebastián Bendayán y el consejero de la industria frigorífica en el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA). Esta feria es la forma que tiene China de mostrarse ante el mundo y expandir fronteras comerciales. Sin embargo, tras un año pandémico, y siendo el país que más rápidamente reactivo su economía, las negociaciones parecieran ser un poco diferente. Ya sea por crisis económica, por pandemia o para sostener un modelo económico de reprimarización, los países necesitan vender y rápido; dos variables que los chinos saben utilizar a su favor en una negociación. 

Tras conocerse la noticia de que cargamentos argentinos de carne podrían tener Covid, en su empaque pero no en su contenido, la demanda sufrió una leve baja. El Senasa sostiene que «es la primera vez que sucede en productos procedentes de la Argentina desde el comienzo de la pandemia. Sí ocurrió en productos de otros países proveedores de carne y en otras mercaderías, por lo que podría tratarse de hechos aislados”. Además, según Bendayan “la mercadería ya estaba nacionalizada y se detectó una vez en el depósito”.

La sospecha de muchos empresarios es que China podría estar difundiendo estas noticias para forzar una baja en los precios internacionales de la carne que se ubican en torno a los 4.500 dólares por tonelada.

No es la primera vez que China denuncia Covid en exportaciones de carne en el marco de la actual pandemia. En otros países derivó en suspensiones temporarias de frigoríficos como parte de un método orientado a bajar los precios de la carne vacuna (como África o Brasil), o el caso de los vinos australianos.

El caso de Brasil

En el caso de Brasil los ganaderos también compiten por el mercado chino. Antes decíamos que en lo que va del año Brasil exportó 95,7 mil tn, mientras mantiene un récord de cosechas de soja y maíz. ¿Cómo conviven la expansión de la frontera sojera con la expansión ganadera? Sin duda que no lo hacen, por lo que la necesidad de nuevas tierras vuelve a ser un problema aún en un país tan grande como Brasil.

Desde el 2011 donde Brasil se propone ingresar al mercado bovino de China los incendios en el Amazonas no pararon. La quema de pastos y de bosques para hacer pastizales trae como consecuencias un nivel récord de deforestación y un costo medioambiental irreparable. Hoy Brasil cuenta con 20,6 millones de cabezas de ganado, o 2,5 por habitante.

Desde 2019 hasta el momento, los chinos habilitaron un total de 25 nuevos frigoríficos brasileños para la exportación (14 de los cuales están ubicados en la Amazonía) de los cuales 17 son de carne vacuna, seis de pollo, uno de cerdo y uno de asnos. Como principales exportadores se incluye dos plantas de vacunos de Marfrig, dos de Minerva y JBS (en Argentina asociados al swift) y dos de Naturafrig (dueños de Quickfood).

Los dueños del fuego, y de la carne

Desde la introducción de la soja transgénica en 1996 de la mano de Felipe Sola(el mismo que hoy impulsa el acuerdo porcino con China) la ampliación de la frontera de la soja expulsó al ganado del continente, que gracias al Puente Rosario-Victoria pueden ser llevados hacia las islas. Esta idea de “pampeanizar” las islas lleva a que las quemas se realicen para renovar las pasturas con la que van a alimentar el ganado. A diferencia de otros años tanto la sequía como la bajante del río generan que el fuego se propague más rápidamente. 

 Según datos del último Censo Agropecuario de 2018, las cabezas de ganado contabilizadas fueron unas 420.898, casi tres veces más que las del censo anterior de 2010, cuando sumaban unas 163.677 cabezas. Empezó a haber nuevos productores y se implementaron prácticas de manejo de pastizales sin conservar las conducciones de grandes incendios.Un dato importante a tener en cuenta es que a principios de este siglo, las cabezas de ganado en pie apenas llegaban a 16 mil. 

Según la antropóloga Laura Prol, integrante del Área de Humedales del Taller Ecologista de Rosario “en la isla viven los pequeños productores pero la propiedad de la tierra es de propietarios ausentistas, de Entre Ríos, de Santa Fe, de Buenos Aires y de otras zonas del país. Los propietarios tradicionales que habían heredado o comprado la tierra, en las primeras décadas del 2000 ingresaron otros actores vinculados a esta modalidad del agronegocio, en cuanto a hacer una inversión en un área de tierras baratas en relación al continente para invertir en el sector agropecuario, muchos con dividendos de la soja, que aprovecharon la apertura del territorio isleño al territorio ganadero”

Siete de esos propietarios fueron imputados a mediados de julio por la Justicia federal de Entre Ríos: Rufino Pablo Baggio, Enzo Vignale, Raul y Esteban Morist y Rachinsky, Julian Luraschi, Amelia Barinotto y José María Vicenti. Desde mediados de noviembre se sumarán 46 personas más,  entre los que figuran Amelia Rural SRL, Francisca Orellanos, Ramón y Estela Balbi, Jorge Zapata, Mario Martínez, Juan y César Prada, Juan Carlos Miguel y Angel Carrizo.

Detrás de las quemas estan involucrados distintos actores, terratenientes, arroceros, frigoríficos, consignatarios de hacienda, pero generalmente los isleños son pequeños productores que tienen animales o cuidan animales de otro, pero no tienen la propiedad de la tierra. 

Enzo Mariani aparece como uno de los principales productores ganaderos imputados.  Es propietario de la guardería náutica Henry Morgan, y actualmente mantiene una disputa con la Municipalidad de Rosario para quedarse con las 800 de las 2.200 hectáreas que Carlos Deliot donó a la Municipalidad de Rosario. 

Junto a Sonia Inés, Clara y Juan Bautista Mariani, conforman la SH responsable del establecimiento Isla La Catalina como pastajeros (los que llevan hacienda en forma transitoria a un lugar para cría o engorde) y tienen registradas 361 cabezas de ganado bovino. «En la foto donde se ven donde están los lugares de vacunación, el más grande siempre es Mariani, y los focos de incendio son siempre alrededor, nunca donde tiene el rodeo.

Por otro lado, José Antonio Aranda es uno de los principales dueños de campos de la zona afectada por las llamas. Es uno de los productores ganaderos y arroceros más grandes de Argentina(con más de 40 mil ht), dueño de la firma Copra S.A., uno de los principales accionistas del Grupo Clarín, y socio George Soros, el magnate húngaro-estadounidense dueño de grandes extensiones de tierra en Argentina, particularmente en Santa Fe (en los departamentos Garay y General López), de la mano de la firma Adecoagro.

Sin dudas que no solo los productores ganaderos son responsables de un ecocidio premeditado, también se suman los proyectos inmobiliarios y mineros. Lo que queda claro que Argentina es un país en disputa, donde el modelo productivo extractivista es prioridad. La expansión del monocultivo de la soja, las nuevas granjas porcinas y la expansión ganadera, son solo algunos ejemplos.

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