Con desempleo en 13% y sin demanda, hay escepticismo por plan de reactivación que apuesta a China y el «fordismo»

Fuente: Iprofesional

Con desempleo en 13% y sin demanda, hay escepticismo por plan de reactivación que apuesta a China y el "fordismo"

l impactante 13,1% de desempleo que registró el Indec en el segundo trimestre del año terminó de confirmar lo que todos sospechaban: que el resquebrajamiento del tejido laboral formal es una de las peores consecuencias de la pandemia. Y, por consiguiente, el Gobierno asumió que los planes de reactivación no pueden conformarse con recuperar los niveles de consumo, sino que deben poner al trabajo como objetivo central. 

Pero la estrategia oficial de reorientar excedentes al mercado interno enfrenta serios desafíos por delante. Para Alberto Fernández, ese modelo tiene que ver con un aumento de la producción y el empleo. Un capitalismo «ético» inspirado en Henry Ford, el dueño de la automotriz que impulsó un cambio radical en la industria a nivel mundial con salarios más elevados y mayores ritmos de trabajo para fabricar autos económicos.

Con ese espíritu, el Gobierno busca fomentar sectores que durante la gestión anterior disminuyeron su peso en la producción nacional y complican la balanza comercial, una alternativa que parece responder más a la caída del comercio global que a un salto productivo.

«La sustitución de importaciones es casi la única salida para tratar de mejorar a nivel industrial un poco el empleo y generar valor agregado en lo inmediato», señala Andrés Wainer, investigador del Conicet y del área de Economía y Tecnología de Flacso.

Los economistas también alertan sobre la limitación de recursos públicos y su impacto sobre la inflación. «Las medidas de impulso crediticio o fiscal pueden tener algún impacto en sectores puntuales pero la capacidad macro para financiarla tiene impacto limitado«, afirma el jefe economista de EcoGO, Martín Vauthier. El analista no niega que haya inversiones «puntuales». Pero sin señales hacia adelante, Vauthier cree que será difícil crecer de manera sostenida.

Pese a los anuncios privados, la tasa de inversión viene golpeada desde antes de la pandemia. Luego de alcanzar un 17,4% del PBI el año pasado, la tasa tocó un 15,7% en el primer trimestre de 2020 y un 17,6% en el segundo. La tasa de inversión sigue así en uno de los niveles más bajos en relación a los picos del 23% alcanzados entre 2004 y 2006. Por otra parte, el PBI registró en el segundo trimestre de este año un derrumbe del 19% interanual, la mayor caída desde el 2004. Pese a anuncios recientes de inversión, el sector automotriz no espera una recuperación de la demanda mundial hasta 2023.

El crédito, un incentivo de baja efectividad

Después de presentar el Presupuesto 2021, el Gobierno debe resolver cómo compatibiliza crecimiento, baja de inflación y menor déficit fiscal en una economía frágil. «Los créditos sirven mientras las ventas siguen tibias pero todavía estamos en niveles que acumulaban un par de recesiones previo a la pandemia», explica Martín Kalos, director de Epyca Consultores. Para el economista será clave la perspectiva de las empresas. «Por más crédito barato, no va a haber producción si no hay ventas«, asegura.

Por caso, el sector automotriz no espera una recuperación de la demanda mundial hasta 2023. Recién entonces prevén que podrán recuperar los niveles de patentamiento de 2019. Detrás de ese diagnóstico se encuentra el pedido de las terminales de una quita en las retenciones y el reintegro de exportaciones, además de la reducción de aranceles con el Mercosur. Una medida reclamada por todos los sectores exportadores que choca con el objetivo de frenar la caída de la recaudación.

El mandatario se mostró en las últimas semanas junto a los CEOs de grandes compañías en el anuncio de inversiones. Ese acercamiento, sin embargo, es visto con dudas en el sector privado. «El Presidente va y viene, está complicado porque su base de sustentación es Cristina y, por otro, trata de mostrarse en la construcción de diálogo», decodifica el ejecutivo de una fabricante de autos. Así, leen el guiño al Council of Americas y las duras críticas de Oscar Parrilli al embajador de Estados Unidos, Edward Prado.

La idea del Ejecutivo es apostar a la sustitución de importaciones con la producción de bienes e insumos nacionales mediante créditos y beneficios fiscales. De esa manera, se busca dinamizar inversiones y ampliar el mercado interno, un plan que plantea interrogantes en el marco de la actual economía global.

«Estamos en una etapa mundial distinta al fordismo, en los últimos 40 años el salario se convirtió más en un costo que en un factor de demanda para las grandes empresas», señaló Wainer.El país asiático se convirtió en agosto el principal socio comercial de Argentina desplazando ese mes a Brasil.

¿Fordismo en el siglo 21?

Ford enfrentó ese problema en 1927, cuando discontinuó el modelo T que había creado en 1908, cerró plantas y despidió a 60.000 trabajadores en la antesala del crack. El experimento pensado para expandir el consumo con «cinco dólares» por ocho horas a la semana tuvo que esperar recién al New Deal y al boom de la posguerra para ser impulsado por los Estados. Unos niveles de intervención solo comparables hoy con los de China.  

Alberto Fernández deberá tantear hasta qué punto puede mantenerse neutral en la guerra entre el proteccionismo de Trump y expansionismo de Xi Jingping. El modelo estatista mixto del gigante asiático se encuentra alejado de los países nórdicos que atraen al Presidente. Pero también es uno de los principales socios comerciales con el que la Argentina explora nuevos acuerdos comerciales y que amenaza con desplazar a Brasil de su podio.

En agosto, las exportaciones a China alcanzaron u$s553 millones y las importaciones, u$s751 millones de dólares, con un saldo comercial deficitario de u$s198 millones. Mientras las exportaciones a Brasil sumaron u$s557 millones de dólares y las importaciones, u$s692 millones, un déficit comercial de u$s134 millones. Y las ventas externas a Estados Unidos sumaron u$s369 millones y las compras externas, u$s382 millones, con un rojo de u$s13 millones.

Así, el país asiático se convirtió en el principal socio comercial de Argentina si se suma todo el intercambio. Hay otro dato: el salario mínimo promedio del principal motor de la economía global ya está en torno a los u$s220, por encima del piso fijado acá por el Consejo del Salario, de u$s216 al tipo de cambio oficial y de $129 si se toma como parámetro el «dólar ahorro». Paradojas de la «China dependencia».

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