Cómo será la relación Argentina-China luego de la pandemia del coronavirus

Fuente: Clarin

Cristian Inderkumer, asesor en asuntos chinos, director de investigación de la Asociación Civil para la Cooperación Argentino – China (ACCACh).

El mundo atraviesa un momento complejo. Paradigmas se ponen en duda, se discute la nueva normalidad. Las tendencias conservadoras están a flor de piel. En el comercio internacional las medidas fitosanitarias y el proteccionismo podrían ampliarse.

Un ejemplo de esto es el programa “Trusted Trader” propuesto por Estados Unidos. En una reciente declaración conjunta entre Trump y Bolsonaro, se ha invitado formalmente a Brasil a participar de este proyecto, con foco en la seguridad y la protección de los bienes importados.

Respecto a China hay quienes opinan que saldría perjudicada debido a la pandemia. Por ejemplo, Brasil y Estados Unidos, focalizados en la re elección de Trump, han responsabilizado al país asiático. A su vez, gobiernos europeos le han solicitado explicaciones por el mal manejo de la información y ocultar datos en la fase inicial del brote.

También se han observado actos de xenofobia en diferentes sociedades. La pandemia podría revitalizar el eje del Atlántico, contrabalanceando al Asia-Pacífico. El hecho de que la OCDE esté en muchos titulares da cuenta de esto. Hace unos días Colombia se ha unido a esta institución y ya son 37 sus miembros.

Por el contrario, hay quienes creen que China saldría bien parada. Su pronta reactivación económica sería una de las claves. Lo cierto es que se está enfrentando a un gran desafío. La diplomacia médica y la Iniciativa de una Franja y una Ruta son sus principales herramientas para hacer frente a los retos geopolíticos. Las acusaciones internacionales ponen en jaque el proceso de construcción de confianza que China ha estado erigiendo con el mundo en los últimos años, principalmente en lo referente a las buenas prácticas y sus productos con gran valor agregado, el “created in China”.Mirá tambiénEE.UU.: recuperación monumental a partir del tercer trimestre

Exceptuando a Brasil, con quien China viene teniendo fuertes cruces diplomáticos debido a las declaraciones de Bolsonaro y su hijo Eduardo, en Latinoamérica las relaciones parecen ser menos tensionadas. Las deficiencias estructurales y macroeconómicas de la región y la dependencia en las exportaciones son factores que dan cuenta de la importancia del socio asiático. Las relaciones se acentuarían aun más en los regímenes inclinados a la izquierda. Es aquí donde Argentina entra en juego.

Tiempos difíciles se avecinan. A pesar de que la coyuntura nacional e internacional no sean favorables, el rol es comprender al socio chino para sacar el mayor jugo posible a la relación. Nos guste o no, China es una pieza clave y ya ha reactivado su actividad. Relacionarse con China significa largo plazo, trasciende al factor tiempo.

“Nos conocemos, nos hacemos amigos y hacemos negocios”. La relación se construye con empatía, paciencia, confianza y con nociones como el “guanxi” (guānxi – 关系), un concepto institucionalizado en la sociedad china que hace referencia a las conexiones personales. Implica confianza y obligaciones mutuas entre las partes y opera también a nivel personal, familiar, social, político, negocios, etc. Tener mejor o peor “guanxi” o directamente no tenerlo afecta las relaciones, la influencia y la capacidad para llevar adelante la relación.

En octubre el Banco Mundial publicó su famoso Doing Business 2020, un informe anual sobre el ambiente de negocios de 190 países. En el 2019 China se ubicó en el puesto 31, en el 2018, en el 46 y en el 2017, en el 78. Está entre las 10 naciones que más han progresado por segundo año consecutivo. Ha mejorado su ecosistema de negocios debido a una campaña del Gobierno Central con el objetivo de minimizar su burocracia estatal.

Por ejemplo, 9 días y 4 procedimientos son necesarios para iniciar un emprendimiento. La licencia Five-In-One y la política One Window, One Form, son técnicas que ayudan a agilizar y a crear un canal digital simplificado a la hora de registrarse. Se destaca también la mejora en la protección de los inversores, el fortalecimiento en el cumplimiento de los contratos y la facilitación del comercio con cambios en la administración de aduanas y la infraestructura portuaria. Argentina, en el puesto 126.

Ejemplo de la apertura de China al mundo es la Exposición Internacional de Importación de China (CIIE) que se lleva a cabo en noviembre en Shanghái. La feria es solo para exportarle al país asiático. Otro ejemplo pueden ser los anuncios de la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma, en los que regularmente se reducen los sectores sujetos a restricciones para los inversores extranjeros.

El caso de las carnes también es relevante. El rápido crecimiento chino ha permitido la expansión de su clase media y la duplicación del PBI per cápita cada 8 años.

China consume aproximadamente el 30% de la carne mundial y, específicamente, el 50% de la de cerdo. Mientras que en 1982 el consumo per cápita de carnes era alrededor de 13 kilos, actualmente ascendió a unos 60.

El cerdo lidera con unos 40, luego las aves de corral, cortes vacunos y ovejas. Esta situación, sumado a que el coronavirus podría haber debilitado las cadenas de producción cárnica de China, continuará abriendo una oportunidad para los mercados proveedores de alimentos. Gran oportunidad por venir para Argentina con un país de 1.400 millones de habitantes. A modo de ejemplo, durante el 2019 las exportaciones de carne vacuna alcanzaron el mayor volumen exportado en las últimas 5 décadas y China representó el 75% de la demanda.

La firma de diferentes protocolos sanitarios da cuenta que también existirán posibilidades para otros sectores. Son ejemplos la harina de soja, arvejas y cerezas, que ya han sido habilitadas para ser exportadas a China. El país asiático es el principal importador mundial de cerezas y en la temporada 2018/2019 representó para Chile el principal destino, con cifras cercanas al 90%.

El desafío para Argentina es lograr enchufar la coyuntura local del corto plazo, del día a día, en la lógica china del largo plazo. Será necesario explotar las herramientas que China propone, hubs logísticos, zonas de libre comercio, etc. Hacer negocios con el gigante asiático continuará siendo un desafío, post pandemia pueden surgir complicaciones, pero las medidas tangibles expuestas dan cuenta de la previsibilidad que el socio chino presenta y que a pesar del contexto las oportunidades estarán allí, a pesar de toda coyuntura.

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