Hacia una nueva era de la relación entre China y Argentina

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Fuente: Clarin

A poco menos de dos días para la cubre del G20, el presidente de la República Popular China, Xi Jinping, redactó un comunicado que señala varios factores que unen a China y Argentina en términos económicos, culturales y solidarios, y señaló cuáles son las claves para el desarrollo mutuo entre ambas naciones:

En esta temporada primaveral rebosante de esperanza en el hemisferio austral, me complace sobremanera venir a Buenos Aires, a invitación del Presidente Mauricio Macri, para asistir a la Cumbre del G20 y realizar una visita de Estado a la República Argentina.

Tal como reza un proverbio chino, “la íntima amistad borra la lejanía“, más allá de la inmensa distancia geográfica entre China y Argentina, a nuestros pueblos les unen el amor a la paz y la solidaridad recíproca. Los lazos bilaterales, a prueba de los vaivenes de la situación internacional, se han vuelto un caso ejemplar para la vinculación orientada a la unidad, la cooperación y el desarrollo entre países emergentes y en vías de desarrollo.

China y Argentina son amigos de confianza mutua. En nada más de dos años, el Presidente Mauricio Macri y yo hemos tenido cuatro encuentros, que, además de dar fe de la alta importancia asignada por ambas partes a las relaciones bilaterales, nos permiten llegar a relevantes consensos sobre el ulterior desarrollo de las mismas. China apoya firmemente a Argentina en la búsqueda de un camino de desarrollo acorde con sus realidades nacionales y tiene plena confianza en su perspectiva de desarrollo. Los mecanismos de la Comisión Intergubernamental Binacional Permanente, el Diálogo Estratégico para la Cooperación y la Coordinación Económica, la Comisión de Diálogo Político Interparlamentario, la Comisión Mixta Económico-Comercial, entre otros, marchan con buenos resultados, inyectando fuerte dinamismo y energía a los lazos bilaterales. Ambos países siempre se han respaldado la una a la otra en los temas concernientes a la soberanía e integridad territorial nacional.

China y Argentina son socios de desarrollo común. Hoy por hoy, China es el segundo socio comercial y primer destino de la exportación agroalimentaria argentina. El comercio bilateral alcanzó los USD 13.800 millones en 2017, multiplicándose por casi 2300 veces respecto a la cifra cuando se iniciaban las relaciones diplomáticas. A los consumidores chinos les encantan las frutas, la carne vacuna, el vino y los mariscos, entre otros productos argentinos. Superan los USD 10.000 millones las inversiones chinas en Argentina, que abarcan infraestructuras, energía, comunicaciones y agricultura, y crean decenas de miles de empleos locales. “Hecho en China” y “tecnología china” ayudan a mejorar la conectividad de Argentina y por lo tanto aumentar su competitividad. La cooperación financiera, que incluye el intercambio de monedas (swap) ampliado y la apertura de filiales de instituciones financieras chinas en Argentina, está al servicio del desarrollo socio-económico del país.

China y Argentina son compañeros de aprendizaje mutuo. Los argentinos se destacan por tener los pies hábiles para dos cosas, el fútbol y el tango. Se han incorporado a las ligas de fútbol chinas jugadores y entrenadores argentinos, mientras que jóvenes futboleros chinos se adiestran en Argentina. En ciudades chinas se establecen asociaciones y clubes de tango, con bailarines que participan y empiezan a llevarse trofeos en los campeonatos mundiales de Tango. Paralelamente, se presentan “la fiebre de China” y “la fiebre del chino mandarín” en Argentina. Jorge Luis Borges, quien en sus obras hizo repetida referencia a elementos chinos como Chiang Tzu que soñaba ser una mariposa (El bastón de laca) y la Gran Muralla, tenía un bastón de laca chino que le gustaba mucho. Este año a los festivales de la Fiesta de Primavera celebrados en Argentina concurrieron más de 800 mil argentinos y las plazas de los institutos Confucio y escuelas públicas bilingüe chino-español son muy solicitadas. Las dos partes además están optimizando la conexión área para que más turistas chinos puedan contemplar in situ los glaciares y cataratas de Argentina y conocer su cultura gaucha.

Hoy en día, en medio de los profundos cambios sin precedente en el último centenario, la multipolarización mundial y la globalización económica se han convertido en corrientes imparables, con crecientes desafíos globales nada desdeñables. Tanto China como Argentina se encuentran en etapa clave de desarrollo: el pueblo chino se empeña por hacer realidad la gran revitalización de la nación mientras que el pueblo argentino lucha por el robustecimiento de su país. Debemos captar las oportunidades históricas y acomodarnos a los tiempos para crear juntos una nueva era de la Asociación Estratégica Integral China-Argentina, en mayor beneficio de los pueblos.

Primero, reforzar la comunicación estratégica y perseverar en el respeto y la confianza recíprocos. Debemos planificar con una perspectiva más amplia el desarrollo de las relaciones binacionales, intensificar contactos en los diversos campos y niveles, entre gobiernos, parlamentos, partidos políticos y autoridades locales, intercambiar experiencias de gobernación del país, promover aún más el conocimiento recíproco y la confianza mutua política, y seguir apoyándonos, el uno al otro, en las cuestiones relativas a nuestros respectivos intereses medulares y preocupaciones fundamentales.

Segundo, profundizar la cooperación sustancial en aras de beneficio mutuo y ganancia compartida. Debemos articular mejor nuestras estrategias de desarrollo e impulsar en común la iniciativa de la Franja y la Ruta, dando prioridad a infraestructura, energía, agricultura, minería y manufactura, etc. Avanzar en la facilitación comercial y aprovechar mejor el comercio electrónico y otras modalidades innovadoras de cooperación. Damos la bienvenida a la parte argentina a seguir tomando parte en la Exposición Internacional de Importaciones de China y aumentar sus exportaciones hacia nuestro país. Nos gustaría introducir más productos y servicios de alto valor agregado argentinos al mercado chino y coadyuvar la transformación de Argentina del granero mundial al supermercado mundial, si así lo desea.

Tercero, ampliar intercambio cultural y fortalecer aprendizaje mutuo. Debemos estimular las visitas recíprocas entre nuestros ciudadanos, ampliar intercambio y colaboración en las áreas de cultura, educación, ciencia y tecnología, autoridades locales, deporte y turismo, facilitar el viaje de las personas y compartir experiencias de desarrollo, con miras a cimentar aún mejor las bases de amistad entre nuestras poblaciones.

Cuarto, fortalecer la coordinación y la cooperación en apoyo y ayuda mutuos. Debemos fomentar la coordinación en los foros multilaterales como la ONU, el G20, la OMC y el G77, para apoyar el proceso de globalización económica y el sistema multilateral de comercio, salvaguardar los intereses fundamentales de los países emergentes y en desarrollo, y hacer contribuciones a la paz mundial, la economía mundial abierta y una comunidad de destino de la humanidad.

Cabe decir que el desarrollo integral y rápido de las relaciones sino-argentinas constituye un reflejo de los pujantes y vigorosos vínculos entre China y América Latina y el Caribe (ALC). Siendo por igual importantes países en desarrollo y mercados emergentes, China y ALC tienen por delante oportunidades y desafíos sin parangón, que urgen reforzar nuestra cooperación para avanzar juntos. En este sentido, he planteado las iniciativas de construir la comunidad de destino China-ALC y plasmar en conjunto un nuevo plan maestro para la construcción de la Franja y la Ruta, encontrando eco positivo en los amigos de esta región. En apego a los principios de consultas extensivas e igualitarias, contribución conjunta y beneficio para todos, estamos dispuestos a aunar esfuerzos con los países ALC para promover prioritariamente la comunicación política, la conectividad de infraestructuras, la facilitación de comercio, la cooperación financiera y el intercambio entre los pueblos, de modo que la construcción conjunta de la Franja y la Ruta traiga mayores beneficios a nuestros pueblos y a la vez que favorezca a una cooperación China-ALC optimizada, actualizada e innovadora.

En este año, la Cumbre del G20 cumple 10 años, período que ha sido testigo de los extraordinarios avances que ha obtenido para enfrentar la crisis financiera internacional y propiciar la recuperación económica mundial, perfilándose desde ya como estabilizador de la economía mundial y promotor de la gobernanza económica global. Debe seguir operando como el principal foro internacional de cooperación económica, llevar a la práctica los consensos alcanzados en las sucesivas Cumbres y orientar el desarrollo económico mundial. Con el lema Construyendo consenso para un desarrollo equitativo y sostenible, la parte china apoya a la parte argentina a auspiciar una Cumbre exitosa y alberga altas expectativas de la misma.

El G20 debe seguir manteniendo la unidad como socios para enfrentar los desafíos. Este espíritu guió al G20 para atravesar la crisis financiera internacional y ha de seguir alentando al G20 en el manejo de las riendas de la economía mundial. Aunar esfuerzos para mantener la economía mundial en un carril correcto es la aspiración fundacional del G20 y sigue siendo hoy día su tarea importante. Debemos, por un lado, reforzar la coordinación y cooperación de las políticas macroeconómicas, y por el otro, defender de forma más contundente el sistema multilateral de comercio y auspiciar una economía mundial abierta.

El G20 debe seguir promoviendo el desarrollo de la globalización económica. El Presidente Mauricio Macri aboga por una cooperación centrada en el pueblo en el G20, lo cual merece el alto aprecio de la parte china. La globalización económica inyecta fuerte energía al crecimiento económico mundial, facilita la circulación de mercancías y capital, promueve el progreso científico-tecnológico y de la civilización, y favorece los contactos entre distintos pueblos. Ante los problemas surgidos en este proceso, debemos adoptar medidas en favor de una regulación apropiada, llevar a la práctica el concepto de consultas extensivas e igualitarias, contribución conjunta y beneficio para todos en la construcción de la comunidad de destino de la humanidad, y promover una globalización económica de mayor apertura, inclusión, equilibrio, beneficio y ganancia compartidos, de modo que todos los países y pueblos puedan beneficiarse de la misma.

El G20 debe seguir modelando el camino de crecimiento innovador y gobernanza a largo plazo. Ante las oportunidades y los retos que traen las nuevas tecnologías y modalidades económicas, los países deben continuar explorando nueva energía para el crecimiento económico mundial, a través de la economía digital y la flamante revolución industrial, y al mismo tiempo, estar atentos a eventuales riesgos y desafíos que implicarían para los empleos en la sociedad, y ayudar a los trabajadores a adaptarse mejor a las transformaciones tecnológicas. Hay que seguir colocando la cuestión de desarrollo en un lugar destacado de la coordinación macroeconómica, abordar la cooperación internacional con un enfoque centrado en el desarrollo, atender las legítimas preocupaciones de los países en desarrollo y velar por sus espacios de desarrollo. Debemos apoyar la conectividad de infraestructuras y ayudar a los países en desarrollo a superar los cuellos de botella para lograr un desarrollo sostenible.

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