La “otra verdad” de dólares chinos: Argentina es uno más de la región y el pago es con riqueza del suelo

Fuente: Iprofesional

La presidenta Cristina Fernández de Kirchner afirmó desde China que la “asociación estratégica” entablada entre la Argentina y el gigante asiático “no es una política de este Gobierno, sino una política de Estado”.

Con esas palabras, la mandataria dio inicio a una gira clave, en momentos en que ese país se ha constituido en el gran sostén de las reservas del BCRA de la mano de los u$s3.100 millones que ya lleva desembolsados vía intercambio de monedas (swaps). 

China, además, pasó a constituirse en un aliado fundamental en el plano energético, luego de que YPF firmara un acuerdo de inversión con la petrolera asiática Sinopec para avanzar con la explotación de Vaca Muerta. Se trata de un pacto que cobra mayor importancia tras el derrumbe del precio del crudo.

No sólo eso: la administración kirchnerista también concedió 200 hectáreas en la Patagonia para la instalación de una base espacial, con una exención impositiva por 50 años y con la posibilidad de que los trabajadores chinos que allí operen se rijan por las leyes de ese país, algo que generó inquietud en la oposición.

Además, se avanzó en un convenio que otorga permiso a los ciudadanos asiáticos para “realizar cualquier actividad lucrativa en igualdad de condiciones y competencia con los argentinos, lo cual incluye la compra de tierras y su usufructo”, beneficios que dispararon las luces de alerta entre los directivos de la Unión Industrial Argentina, que salieron a reclamar un profundo debate sobre todos los pactos que estaba firmando el actual Gobierno.

Más allá de las polémicas, para Cristina nunca un viaje se había parecido tanto a una bocanada de oxígeno como el que está realizando en China, dado que la potencia asiática es, a esta altura, el gran soporte financiero externo para lo que resta de su mandato.

En definitiva, contar con la “billetera abierta” de un socio, en momentos en que todavía pesa sobre el país el cartel de default, es exhibido por el relato como el resultado de una gestión diplomática exitosa. 

Pero lo cierto es que la Argentina no es ninguna nación privilegiada, ya que el gigante asiático está inundando de dólares toda la región. En cada país selecciona lo que sabe que va a necesitar y “endulza” sus acuerdos con intercambios de monedas o con billetes verdes.

Así como acordó con la Argentina la entrega de un “puñado de dólares” (dispone de más deu$s3,5 billones de reservas) también lo hizo con muchos otros. Venezuela, Ecuador, Costa Rica, Chile, México son parte de esa lista sólo en América latina.

De estas tierras les interesan los cultivos, los cereales, los recursos energéticos y la soja.iProfesional viene dando cuenta de este avance desde hace ya cinco años (ver nota: con paciencia y estrategia milenaria, China ya está presente en las 23 provincias del país).

Dólares para todos y toda… la región
Millones por aquí, millones por allá, toda América latina (junto con Sudáfrica) es una zona fértil que encuentran para imponer su liderazgo ante Estados Unidos. Y para ocupar espacios que este último ha descuidado en el vecindario.

Para China, los dólares no son precisamente el principal problema. A punto tal que ya anunció que tiene pensado invertir la friolera u$s250.000 millones en toda América latina en los próximos años.

A nivel local, el principal acuerdo rubricado comprende unos u$s11.000 millones, de los cuales hasta ahora ingresó más de la cuarta parte.

China sabe de la necesidad de dólares que tiene la Argentina. Y esto le permite negociar mejor sus convenios de intercambio.

No por casualidad otra nación con la que están pactando negocios es con la Venezuela de Maduro. La nación caribeña informó que ya tejió acuerdos por más de u$s20.000 millones.

En este destino, el interés asiático pasa por asegurarse de un insumo vital para su crecimiento industrial: el petróleo, habida cuenta de que es el segundo comprador de hidrocarburos venezolanos.

La tentación para Maduro de recibir dólares chinos es casi irresistible, más en un contexto en el que la población se encuentra sumida en una crisis pocas veces vista, a raíz de los faltantes de alimentos.

El gigante oriental negocia con estas cartas en la mano. Con paciencia milenaria le ha venido dando créditos en estos últimos años por unos u$s50.000 millones.

En la frontera entre Venezuela y Colombia, zona que recientemente visitara iProfesional, analistas coinciden en afirmar que la nación bolivariana está “hipotecada” y que ya es china-dependiente.

Ecuador es otro de los que está “tapado” de compromisos, luego de que los chinos le facilitaran una línea de crédito por algo más de u$s7.500 millones.

Hay dólares chinos para todos y todas. También para Costa Rica, que ha recibido su “tajada” para que pueda poner en marcha distintos proyectos de desarrollo.

“China mira una década hacia adelante. Analiza lo que va a necesitar para que su economía siga creciendo y cómo debe hacerse de insumos. Ahora está ajustando su relación con el Caribe y con México, además de Argentina”, afirmó el analista internacional Jorge Castro.

Señales de alerta en el vecindario
En momentos en que la “billetera” de China está abierta de par en par, se ha intensificado el temor entre analistas y políticos de la oposición respecto de que estos acuerdos que está firmando el kirchnerismo, en apariencia beneficiosos desde el punto de vista financiero, terminen teniendo un alto costo a largo plazo. 

Desde la UIA comenzaron a advertir sobre el alto riesgo de que, por las preferencias dadas a los ciudadanos chinos, se destruyan puestos de trabajo en la Argentina. 

Este debate que está comenzando a darse a nivel nacional, también se está replicando en el resto de la región.

En Venezuela, por ejemplo, varios analistas ya han prendido luces de alerta, habida cuenta de que buena parte de las riquezas energéticas y de materias primas ya está “reservada”.

“No están entregando a Venezuela sino vendiéndola”, disparó Jorge Pérez, un catedrático de la nación bolivariana. Lo cierto es que, de este modo, “China se asegura el acceso al petróleo en uno de los países con mayor nivel de reservas”, apuntó Jeff Colgan, especialista en geopolítica.

En tanto, Ramiro Crespo, director de la firma Analytica Investments, afirmó que “estamos cayendo en una dependencia peligrosa. El excesivo endeudamiento con una sola fuente es preocupante, Ecuador está perdiendo soberanía”. 

Las grandes apuestas del gigante asiático
En lo que, sin dudas, es visto como el gran movimiento político y comercial en América latina, China acaba de poner en marcha lo que muchos leen como una “mojada de oreja” a Estados Unidos.

Es, ni más ni menos, la construcción del Gran Canal de Nicaragua, destinado a competir con el de Panamá.

La obra comprenderá un desembolso de más de u$s50.000 millones en cinco años. En este caso, los “dólares chinos” tampoco serán gratis. Una vez cerrada esa etapa podrá manejarlo “a piacere” durante 50 años con opción a otros 50 más.

La iniciativa se extenderá por 278 kilómetros (el de Panamá mide sólo 77 km), con profundidades de hasta 28 metros. Una vista de la obra:

Especialistas como Heinz Dieterich, investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) de México, sostienen que la construcción de este canal le permitirá hacerse de “unacceso estratégico muy cerca de América del Norte, algo que ya venía buscando desde hace tiempo”.

“Para China será un golazo geopolítico frente a Estados Unidos y una respuesta a Washington. Es parte de una jugada de ajedrez. Como si les dijese ustedes tratan de construir un muro de contención en mi vecindad, entonces nosotros podemos hacer lo mismo en Costa Rica, México y ahora en Nicaragua”, expuso el analista.

Dieterich sostuvo que “una de las razones para explicar por qué el comercio de petróleo entre Venezuela y China no ha crecido más rápido es, justamente, porque los venezolanos no tienen costas en el Pacífico”.

“Con un canal por el cual puedan transportarse los recursos energéticos, ciertamente va abajar mucho el costo de movilizar las materias primas que se extraen desde América latina hacia China”, anticipó.

Por supuesto, en su paseo por América, el gigante asiático también se ha hecho espacio paraincrementar su presencia en Chile, donde la nación oriental ya se consolidó como el primer socio comercial, con intercambios anuales por más de u$s34.000 millones, gracias a la firma del Tratado de Libre Comercio.

El canciller del país trasandino, Heraldo Muñoz, aseguró días atrás que China “va en serio” en su apuesta por Latinoamérica y el Caribe. Acto seguido, destacó que su país “aspira a tener muchas más inversiones chinas, especialmente en sectores como infraestructuras de transporte, energía y conectividad”.

En el caso de México, el gigante asiático está a un paso de quedarse con una de las obras de infraestructura más ambiciosas del continente: la construcción de un tren de alta velocidad que permitirá unir el Distrito Federal con la región de Querétaro, previa inversión de u$s4.000 millones. No obstante, hace pocos días, esta iniciativa quedó en etapa de stand-by.

Invertir más allá del riesgo
A la hora de analizar la agresiva expansión de China en toda la región, ya sea mediante asistencia financiera como a través de inversiones concretas en distintos sectores productivos, el analista Marcos Leonetti, destacó que la nación asiática “busca asegurarse la provisión de materias primas, alimentos o energía para no condicionar su crecimiento futuro”. 

“Es por eso que a los países que elige como proveedores les inyecta el dinero que necesitan para garantizarse el flujo de insumos que irá requiriendo en los próximos años”, afirmó aiProfesional.

Leonetti destacó que “ahora, la caída del precio del barril y de otras materias primas ha dejado a muchas economías en una posición endeble. China entonces aprovecha esa situación para hacer pesar aun más su capacidad financiera, sus reservas acumuladas y así obtener acuerdos ventajosos”.

“El masterplan en la región es abrir las fuentes de navegación. De ahí el proyecto del canal bioceánico en Nicaragua. En esa jugada, la Argentina aparece como productora dealimentos. Chile, en tanto, será clave para los chinos como puerto de tránsito”, precisó.

Para el economista Luis Palma Cané, “hasta el año pasado sus inversiones directas en la región se orientaban básicamente hacia el comercio y hacia la búsqueda de recursos naturales primarios. Esto ahora está cambiando”.

“Si bien ese esquema no ha sido dejado de lado, se le ha agregado la pata de inversiones en infraestructura, con financiamiento del gobierno chino pero con la participación de empresas asiáticas”, aseguró.

“Con respecto a la inversión externa, hay una estrategia geopolítica consistente en tener cada vez mayor protagonismo en América latina”, concluyó Palma Cané.

Lo cierto es que el gigante asiático viene “sembrando” en toda la región, a la espera de poder levantar esa “cosecha” y llevarla a una economía que debe darle respuesta a 1.400 millones de habitantes.

En este contexto, la Argentina no es el único país que recibe dinero del gigante asiático. Y lo que sin dudas preocupa a los analistas es el costo todavía desconocido que pueden tener estos acuerdos en un futuro no muy lejano.

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