La guerra de China y EEUU por el petróleo

La guerra de China y EEUU por el petróleo
La guerra económica entre Estados Unidos y China ya desembarcó en Latinoamèrica, con gran estridencia.
Ambas superpotencias mundiales se disputan abiertamente el petróleo venezolano, ya que ese país caribeño tiene el 20 por ciento de las reservas planetarias de crudo, comprobadas.

Esta batalla se debe a que los asiáticos importan la mitad del combustible que consumen en la actualidad y, dentro de 20 años, pasarán a comprar las dos terceras partes del “oro negro” que utilizarán sus cada vez más potentes industrias. En medio de este choque de gigantes, quedó el dirigente opositor venezolano Leopoldo López, quien está pagando con su libertad desde hace siete meses su posición cercana con la administración de Barack Obama, quien pidió dos veces su liberación en los últimos diez días.
1) NICOLAS MADURO NO ES HUGO CHAVEZ
Mientras el Comandante insultaba a Georg Bush y critica desde hace más de una década «al imperio», dos de cada tres dólares cash que entraban a Venezuela provenían de Norteamérica. Se permitió el ingreso de China (que no compraba ni un barril antes de 1999) pero su influencia en esta materia era moderada. Sin embargo, el actual presidente venezolano cambia ese paradigma y convierte a los asiáticos en sus principales compradores, llegando en la actualidad a los 700 mil barriles diarios (la cuarta parte del total producido en todo el país) y se pretende llegar a un millón muy pronto.
2) SOLO CHINA PUEDE SACAR EL CRUDO DEL ORINOCO
Venezuela tiene tres grandes zonas productivas: -Maracaibo, que está sobre explotada. Allí, existe el combustible liviano, fácil de refinar, pero los pozos ya tienen un siglo de extracciones. -el mar Caribe. En esa franja están las reservas gasíferas, que son el 75 por ciento del total de Latinoamèrica. -la franja del Orinoco. Esa es la gran joya. Se han comprobado en esos yacimientos el 20 por ciento del total mundial de crudo, lo que supera las reservas del actual primer productor planetario: Arabia Saudita. Sin embargo, este petróleo es pesado, por lo que hay que mezclarlo con otro más liviano, para lo cual se necesitan grandes inversiones que el chavismo prometió una y otra vez, pero que ya no está en condiciones de hacer porque ni todas las reservas del Banco Central (20 mil millones de dólares) le alcanzarían. Tampoco van a poner semejante cifra las petroleras privadas, debido a la inseguridad jurídica del régimen. Pero, la petrolera estatal China si podría tomar el lugar de PDVSA. De hecho, ambos países ya firmaron con el Banco de Desarrollo Chino un acuerdo por USD 40,000 millones que serán pagados con crudo.
3) ¿COMO SE LLEVARA CHINA EL PETROLEO?
Actualmente, los orientales deben trazar rutas antieconómicas, ya que bajan hasta el Estrecho de Magallanes o dan la vuelta por debajo de África. Aunque el barril haya trepado hasta los cien dólares, sigue siendo mal negocio tardar uno mes y medio o dos para llegar hasta Shangai. Los chinos acaban de lograr el año pasado que su otro gran socio caribeño, Nicaragua, les de por cien años el segundo canal para pasar al Pacìfico. A diferencia del de Panamá, que no permite el paso de los grandes buques petroleros de 200, 300, 400 o 500 mil toneladas, por su enorme calado, este segundo paso tiene el doble de calado y sì permite el desplazamiento de los buques tanques. . Además, del lado oriental y del occidental del futuro paso nicaragüense, se están construyendo dos grandes puertos de aguas profundas. En el medio, un importantísimo oleoducto, para que el oro negro pase de un sistema oceánico al otro. ¿Por qué China gastaría tanto dinero? La única posibilidad verosímil es que se vaya a llevar en las próximas décadas ese 20 por ciento del total de reservas planetarias que se encuentran en Venezuela, ya que ningún otro país de la zona amerita semejante movida. China está desafiando a los Estados Unidos en su propio patio trasero. Cuenta para ello a su favor con un régimen corrupto, fundido y ambicioso como el bolivariano, capaz de cualquier atropello a cambio de retener el poder y llevar adelante el negocio.
En su libro «la invasión silenciosa», Diego Guelar explica muy bien cómo los asiáticos se valen de nuestros impresentables regimenes continentales, para sacar todo tipo de ventajas. Leopoldo quedó atrapado en medio de la batalla de las dos grandes superpotencias actuales. Es un escollo para los «sueños amarillos» y van a hacer lo imposible para que no les arruine una inversión tan multimillonaria. López no se opone a venderle crudo a China, pero pide que no sea el «oro por baratijas del siglo XXI», ya que en cada tanda de televisión se ve adonde va a parar el dinero de los swaps: los venezolanos no pueden importar casi nada, pero sí pueden demandar por internet todo tipo de chucherías desde el gigante, tal como ocurría en Argentina hasta hace pocos meses.

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