China sale de compras por el mundo

Fuente: Mundo del Sur

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En 2013 China ratificó su tercer puesto entre los países que más invierten en el mundo, por detrás solo de Estados Unidos y Japón. Por primera vez, el volumen del flujo de la inversión china en el extranjero sobrepasó los 100 mil millones de dólares, según cifras oficiales.

El año anterior llegó a los 87 millones 800 mil dólares y se prevé que en el próximo lustro, dicho índice alcance los 500 mil millones.

Durante los últimos 35 años de reforma y apertura, China ha utilizado, acumulativamente, la inversión extranjera directa por valor de más de 1,2 billones de dólares. Incluso, ha ocupado la primera posición entre los países inversores en vía de desarrollo por más de 20 años consecutivos.

De acuerdo con el vicesecretario general de la Asociación de Planificación y Desarrollo Industrial de Ultramar de China, He Zhenwei, la inversión en el extranjero ha sido una tendencia necesaria para el crecimiento de las empresas chinas, las cuales “van a desarrollarse dentro de la competencia internacional y a adaptarse a la internacionalización”.

“Es también una reciprocidad con el mundo, pues China se benefició de la llegada de capitales extranjeros”, dijo el representante del Gobierno, durante una entrevista reciente con la revista China hoy.

He señaló que la inversión china en el extranjero “empezó muy tarde”. Hasta antes de 2008, el flujo anual de inversiones chinas fuera de su territorio no superaba los 30 mil millones de dólares. Sin embargo, en 2008, alcanzó los 55 millones 900 mil.

En un principio la inversión china estaba casi totalmente concentrada en los países emergentes y en un par de naciones desarrolladas con abundancia de recursos naturales, como Australia y Canadá. Fue la época de las compras masivas de tierras en África, de los acuerdos de suministro de gas y petróleo con Venezuela, y la compra de cobre y otros minerales latinoamericanos.

Pero el estallido de la crisis financiera internacional dio un giro a esa estrategia y, desde entonces, los flujos de inversión china se han trasladado de forma ascendente hacia Europa y el norte de América, sostiene un informe de la consultora económica Rhodium Group.

“Hasta antes de 2008, los países occidentales tenían un alto umbral en cuanto a la atracción de fondos extranjeros, lo que daba pocas oportunidades a las empresas chinas. Después de la crisis, la cadena de fondos de muchos países rompió y muchas áreas, que antes no permitían el ingreso de empresas chinas, se abrieron a ellas”, explicó He.

En esencia, la crisis financiera abrió un abanico de posibilidades para que China entrara en la industria manufacturera de los países desarrollados.

El funcionario chino pone como ejemplo el caso de Estados Unidos. “En el pasado, la estructura económica de EE.UU. se basaba en las finanzas y la economía virtual. En la actualidad, el gobierno estadounidense se ha dado cuenta de que el desarrollo depende de la economía real, y las inversiones chinas se centran en los sectores productivos, lo que ofrece un gran impulso a la reestructuración económica de los EE.UU.

“Las empresas chinas invierten en casi todos los sectores económicos, de los cuales, los de infraestructuras y manufacturas son los más demandados. El sector de los servicios comerciales atrae mayores inversiones chinas en el exterior y el de recursos minerales solo se ubica en el cuarto lugar”.

Asimismo, mencionó el caso de Rusia, país que se encuentra en una etapa de transformación económica y muchos fondos se invierten en el área de los recursos naturales, altamente rentable. “Rusia desea el ingreso de inversiones chinas en la industria procesadora y manufacturera, lo que no solo resolverá el problema de la falta de empleo, sino que promoverá también la reestructuración económica”, afirmó.

Lo cierto es que en los últimos años la inversión china ha extendido su cobertura desde un procesamiento sencillo al principio, hasta terrenos como la infraestructura, la fabricación de alta gama, la explotación agrícola, la logística comercial, la investigación y el desarrollo, el diseño, entre otros.

Entre otros beneficios para los socios de inversión, Beijing señala que ellos han impulsado el crecimiento económico local, ha aumentado los puestos de trabajo y los ingresos tributarios.

No obstante, existen muchos temores sobre la cada vez más aplastante presencia china en el mundo.

La mayoría de los analistas que miran con recelo las relaciones comerciales del gigante asiático con los países en desarrollo arguyen que “China tiene una preferencia por los recursos naturales” y que no hace otra cosa que “obstruir los mercados nacionales con sus productos” y “afectar a los vendedores locales”.

Además, hay el malentendido de que las inversiones de las empresas estatales son ofrecidas por el Gobierno chino y representan la voluntad de este.

Según He, cuando la Comisión Estatal de Desarrollo y Reforma (CEDR) examina los proyectos de inversión, solo ayuda a las empresas a confirmar si el destino de las inversiones es conveniente. La CEDR también examina la fuente de los fondos y el crédito de la empresa en los bancos. Si el banco no emite una carta de garantía de préstamo, la CEDR no aprobará el proyecto.

Por otra parte, de las 16 mil empresas chinas que han salido al exterior, las concernientes a recursos naturales apenas representan una pequeña parte, sostiene.

He cree que como algunas firmas chinas —como Sinopec y CNOOC—, son de gran magnitud, sus adquisiciones siempre generan una gran impresión en el mundo.

“Son malentendidos”, dijo.

AMÉRICA LATINA, DESTINO DE LAS INVERSIONES CHINAS

En los últimos 20 años, América Latina se ha convertido también en un importante destino de la inversión china en el exterior.

Según las estadísticas, la suma neta de la inversión china directa en la región solo fue de 1000 millones de dólares en 2003, pero la cifra superó los 11 millones 900 mil en 2011.
Hasta el 2012, la inversión acumulada había llegado a los 68 millones 200 mil dólares.

Las principales áreas de inversión y cooperación han sido manufactura, agricultura, silvicultura, pesquería, energía, exploración de recursos minerales, infraestructuras, servicios, entre otras.

En 2012, el Gobierno chino publicó nuevas medidas para promover la inversión y la cooperación en la región, basadas en el principio de la ganancia compartida. También se instaló un fondo de cooperación bilateral en busca de inversión conjunta en áreas como manufactura, tecnología de punta y desarrollo sostenible.

El Banco de Desarrollo de China encabezó el otorgamiento de un préstamo exclusivo de 10 mil millones de dólares, a fin de promover la construcción y la cooperación de infraestructura entre China y América Latina, incluyendo instalaciones relacionadas con la vida de la gente, como ferrocarriles, carreteras, puertos, centrales eléctricas y de telecomunicaciones.

Además, Beijing anima a las compañías chinas a que vayan a América Latina a invertir, fomenten la cooperación sectorial, discutan con los latinoamericanos el establecimiento de un mecanismo industrial y, promuevan la conexión y fusión de industrias.

Aunque la inversión china en América Latina ha generado un acelerado desarrollo en los últimos diez años, aún representa un volumen pequeño, una alta concentración en ciertas áreas y un desequilibrio entre regiones. La mayor parte de las inversiones chinas se ubican en Sudamérica.

China deberá entonces reforzar la inversión en otras subregiones y terrenos no minerales, a fin de establecer una relación comercial más equilibrada, armoniosa y sostenible.

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