«Agro boom»: el negocio ahora está en las semillas y las multinacionales refuerzan su presencia en la Argentina

Fuente: Iprofesional

El último avance tuvo lugar hace unos días. Y, lo que parece ser un caso aislado, en realidad forma parte de un movimiento con tendencia creciente.

Tres meses después de haberse quedado con una firma especializada en semillas de soja, la división agrícola de la alemana Bayer completó la compra de Biagro, uno de los «peso-pesados» locales en lo que hace a la producción de remedios biológicos para mejorar los cultivos.

A través de Biagro -con sede en Las Heras, provincia de Buenos Aires-, la europea logró hacerse de una cartera de inoculantes que le asegurarán un desarrollo superior en materia de semillas.

Fundada en 1984 como empresa familiar, la firma argentina es la tercera en importancia en su rubro y, a lo largo de los años, ha ido afianzándose en el desarrollo de técnicas capaces de optimizar la salud de los cultivos.

«Con la compra de Biagro, Bayer está cerrando el círculo de producción en la Argentina. Ya tiene semillas y tiene cómo mejorarlas. Lo único que le falta es quedarse con un fabricante de agroquímicos. Sin dudas, ese será su próximo paso», afirmó a iProfesional un experto en producción agrícola, bajo estricto off the record.

«Pero lo que importa acá es la visión estratégica de la firma. Sabe que tener la semilla será clave para hacer frente a la demanda de alimentos a mediano y largo plazo. En definitiva, busca posicionarse ante el avance de competidores como Monsanto o las grandes empresas chinas», agregó.

La mención de China no es antojadiza. Guarda relación directa con una serie de acontecimientos que algunos expertos avizoran: en vistas a la gran demanda de alimentos global, se incrementarán las compras de firmas de agro argentinas por parte de las grandes multinacionales.

El objetivo ya no es, ni será, sólo el desarrollo y la comercialización de productos terminados. Más bien, la estrategia de fondo es la de asegurarse el control de insumos básicos.

Entre ellos, semillas y herramientas que garanticen un mayor rendimiento de los cultivos, como son los laboratorios que diseñan transgénicos o las plantas que producen agroquímicos y fertilizantes.

«Argentina y Brasil van camino a consolidarse como los mayores productores de proteínas del mundo. Esto no pasa desapercibido para las empresas. China, por ejemplo, esta focalizada en invertir fuerte para incrementar la oferta agroalimentaria del planeta», afirmó a iProfesional Jorge Castro, especialista en política y economía internacional.

Compras y más compras
La adquisición de Biagro por parte de Bayer es la segunda operación que concreta la alemana en poco más de tres meses.

A principios de diciembre pasado, la firma en cuestión pasó a controlar la local FN Semillas, transacción con la cual consolidó su desembarco en el desarrollo de genética aplicada al cultivo de soja.

«Esta adquisición supone la entrada de la empresa en el mercado local de semillas de soja», informó Bayer, si bien evitó dar mayores precisiones sobre los detalles económicos del acuerdo alcanzado.

Respecto de esta adquisición, Marc Reichardt, portavoz de la compañía alemana para Latinoamérica, precisó que la firma está en condiciones de avanzar en el desarrollo de variedades y multiplicidad de semillas.

«Nos encontramos en posición de proporcionar a los productores argentinos de soja una gama completa de soluciones», aseveró.

Los alemanes dijeron que este movimiento debe entenderse como otro paso más en su camino de construir una plataforma mundial de primer nivel en semillas de soja.

En los últimos tres años, Bayer también concretó diversas adquisiciones en Brasil, una de las mayores potencias mundiales del yuyito, incluido el banco de germoplasma de Agropastoril Mejoramiento, las compañías de soja Wehrtec y SoyTech y la tecnología de selección vegetal de la empresa CVR.

El avance de China
A la par de las compras de Biagro y FN Semillas por parte de Bayer, la estatal china COFCO se quedó con el 51% de Nidera, una multinacional con base en la Argentina que ocupa el cuarto lugar en el podio mundial de producción de granos.

La compañía en cuestión factura alrededor de 17.000 millones de dólares anuales en el mundo en base a un negocio que -en buena medida- depende de la comercialización de semillas transgénicas de soja y nuevas variaciones de girasol.

Mediante esta jugada, el gigante asiático dio un paso muy importante en su estrategia, que comprende incorporar a su cartera de compañías una productora directa de insumos para la elaboración de aceites y harinas.

Además, desembarcó en el negocio de la modificación genética de cultivos, para muchos la industria del futuro en materia de producción de alimentos.

Con estos movimientos, China cuenta en Argentina con una desarrolladora de semillas que -además de disponer de una red de clientes agropecuarios que utilizan estos productos- ostenta en el país una estructura de instalaciones y científicos que le permitirán diseñar nuevos transgénicos.

Asimismo, la china COFCO está muy cerca de quedarse con el brazo de agronegocios de otra grande: Noble Group. Según trascendió, la operación sería por un monto cercano a los u$s1.000 millones.

El grupo Noble, con base en Hong Kong, tiene tres áreas de actividad que incluyen la energía, los metales y el negocio agrícola.

En la Argentina, tiene plantas de acopio, una de procesamiento y un puerto propio en Timbúes, zona de influencia del Gran Rosario, centro nacional de los negocios agrícolas.

Por sus ventas de granos, harina y aceites, el año pasado Noble se posicionó como sexto exportador, con una participación del 5,4% en el total, por arriba de Nidera, que participó con el 4,9%.

Adquisiciones y alianzas de alto calibre
A la par de estos movimientos estratégicos, la alemana BASF viene de cerrar la compra de Becker Underwood, una firma global orientada al desarrollo de inoculantes para soja, con producción en la Argentina.

Becker Underwood, con sede en Iowa, Estados Unidos, controla desde 2011 a la local Red Surcos, productora de insumos biológicos para el agro en Santo Tomé, provincia de Santa Fe.

El mercado de inoculantes para soja creció fuerte en los últimos años. La capacidad instalada en la planta que Red Surcos posee en Santo Tomé -que exporta sus desarrollos a Uruguay, Paraguay, Bolivia y Colombia-, posibilita una producción de casi 9 millones de dosis anuales.

Ya a principios de esta década, la australiana Nufarm completó la adquisición del Criadero y Semillero Druetto, una empresa con 35 años en la actividad de breeding, producción, procesado y ventas de híbridos de sorgo en la Argentina y otros países de América latina.

La marca que la australiana utiliza para su negocio de semillas en Argentina es Nuseed.

Actualmente, Nufarm es considerada uno de las diez mayores productoras y proveedoras mundiales de agroquímicos. La firma produce herbicidas y, además, sintetiza y desarrolla fungicidas, insecticidas, coadyuvantes, desinfectantes, bactericidas y reguladores de crecimiento.

La última jugada de Monsanto
Como otra prueba evidente de cómo las compañías multinacionales concentran cada vez más su interés en países como Argentina, aparece el caso de Novozymes, empresa de origen danés que acordó con Monsanto crear la firma conjunta BioAg Alliance.

El objetivo, una vez más, es el de desarrollar nuevas tecnologías biológicas para semillas.

En un comunicado difundido en Buenos Aires, pero fechado en St. Louis, EE.UU. y Copenhage, Dinamarca -donde se encuentran las sedes de Monsanto y Novozymes, respectivamente- las compañías indican que conformaron una «alianza estratégica a largo plazo» con el objetivo de «transformar la investigación y comercialización de productos microbiológicos».

Según el comunicado, Monsanto adelantará a Novozymes u$s300 millones por las tecnologías microbianas y productos que aportará a la alianza, si bien la investigación luego se financiará en forma conjunta.

Los productos microbiológicos representan un mercado de cerca de u$s2.300 millones anuales en el mundo y viene registrando un crecimiento porcentual de dos dígitos en los últimos años.

Novozymes controla, desde 2011, los movimientos en la Argentina de Nitragin.

La empresa, con plantas en el Parque Industrial Pilar, está dedicada a la generación de herramientas biológicas destinadas a elevar el rendimiento de los cultivos y asegurar un renovado control de plagas.

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