Sector metalmecánico enfrenta baja inversión

Fuente: Activosfisicos.com

El sector metalmecánico en América Latina enfrenta la falta de inversión, la competencia asiática y la desindustrialización en la región, revela el estudio Cadena Metalmecánica en América Latina: Dinámica de las Inversiones, realizado por la Asociación Latinoamericana del Acero (Alacero).

El estudio fue presentado durante el Congreso Latinoamericano del Acero, Alacero-54, y la principal conclusión a la que llegó fue que la falta de inversiones está debilitando el futuro del sector metalmecánico en los países latinoamericanos que fueron objeto de investigación: Argentina, Brasil, Colombia y México.

A nivel macroeconómico, el documento alerta sobre la baja tasa de inversión como proporción al Producto Interno Bruto (PIB) en la región, la cual ronda el 20% en los países analizados; pero sobre todo, deja a la luz la muy baja participación de la cadena metalmecánica en las inversiones manufactureras, al comparar sus cifras con otras economías.

La cadena metalmecánica aporta más de cuatro millones de empleos directos y casi 20 millones de empleos indirectos en los países analizados y la principal amenaza del sector radica en el creciente déficit comercial con China que creció desde 8,000 millones de dólares (mdd) en 2003 a 48,000 mdd en 2010 y 64,000 mdd en 2011.

“Con base en la matriz insumo-producto de cada país, se pudo cuantificar que por cada millón de dólares en productos metalmecánicos importados, se pierden entre 10 y 12 empleos directos. Cuando se consideran los efectos indirectos e inducidos, la pérdida totaliza 46 a 64 empleos por cada millón de dólares de productos metalmecánicos importados según el país considerado”, asegura el estudio.

Otra conclusión a la que llega el estudio es la necesidad de un cambio cualitativo en la composición de las inversiones del sector metalmecánico que potencie la participación de los fabricantes de bienes de capital en esas inversiones. Mientras en Corea del Sur, la participación de bienes de capital en las inversiones metalmecánicas alcanzó un promedio ponderado de 69% entre 2003 y 2011, Argentina o México no superaron el 20%.

El estudio también da cuenta de la creciente dependencia de los países analizados en la producción extranjera de estos bienes, lo que es coherente con las bajas inversiones realizadas por los productores locales de bienes de capital.

En 2011, cerca del 67% de las importaciones metalmecánicas de América Latina estuvieron compuestas por equipos mecánicos y eléctricos. Sin embargo, al observar específicamente el flujo de productos metalmecánicos provenientes de China hacia la región, la concentración en estos rubros crece hasta 88%.

“Este fenómeno puede a la vez interpretarse como una oportunidad de crecimiento para el sector a través de la sustitución de importaciones, si se dieran los estímulos y las circunstancias adecuados”, afirmó Germano Mendes de Paula, quien dirigió la investigación.

El estudio recomienda que para alcanzar niveles de desarrollo sostenible basado en una estrategia industrializadora, a nivel macroeconómico, los países seleccionados deberían encaminarse hacia una participación de la inversión en el PIB en el rango del 22%-25% dentro de los próximos 10 años. Por otra parte, las inversiones en maquinarias, equipos y material de transporte (inversión de calidad) deberían sostener o incrementar su participación dentro de la inversión total en niveles de 50%.

En el caso de la cadena metalmecánica, no es posible determinar un objetivo específico respecto del nivel de inversión requerido ya que éste depende de diversos factores locales. Sin embargo, sugiere que la participación de la metalmecánica dentro del sector manufacturero en Argentina, Brasil y México debería alcanzar el 30%, y estar por encima del 10% en Colombia.

Pero sobre todo, el estudio hace hincapié en la necesidad de un cambio cualitativo en la composición de la inversión en la cadena metalmecánica hacia una mayor participación de los fabricantes de bienes de capital. Sugiere que sería satisfactorio observar niveles del 40% de participación de los bienes de capital en las inversiones del sector en Brasil, y participaciones mayores a 30% en Argentina y México.

Posibles políticas de fomento:

Argentina

 

  • Reducir la alícuota del impuesto a las ganancias cuando las utilidades se reinvierten localmente.
  • Establecer un régimen de amortización acelerada y devolución anticipada del Impuesto al Valor Agregado crédito fiscal.
  • Instituir líneas específicas de pre y post-financiación de exportaciones metalmecánicas.
  • Crear líneas de financiamiento crediticio especiales para metalúrgicas, que fomenten el desarrollo de nuevos productos.
  • Conceder un tratamiento similar al de las importaciones temporarias para la compra de productos en el mercado local.
  • Ampliar el presupuesto y especializar la oferta de instrumentos y programas de financiamiento que promuevan proyectos innovadores en las empresas.
  • Aprobar el proyecto de modificación de la Ley 25.551 “Compre Trabajo Argentino”.
  • Dar continuidad y fortalecer los programas existentes para las PyMEs metalmecánicas.

Brasil

 

  • Crear programas sectoriales o para las cadenas de producción que vinculen incentivos, financiamiento y regulación, siguiendo el ejemplo de “Innovar-Auto”.
  • Mantener la exención de los impuestos a las inversiones.
  • Conceder un régimen de depreciación acelerada para las inversiones.
  • Incluir y mejorar los mecanismos de medición del contenido local de los bienes sujetos al margen de preferencia.
  • Incluir el régimen de margen de preferencia en los programas de concesiones de infraestructura.
  • Mantener los programas estratégicos, como el Programa de Apoyo a la Inversión (PSI)

México

  • Implementar un proceso de reindustrialización y de fortalecimiento del mercado interno, basado en el desarrollo de cadenas de valor.
  • Apoyar la innovación de las empresas en la producción y la forma de hacer negocios.
  • Fomentar la competitividad local atendiendo rápida y eficientemente las prácticas desleales de comercio, con criterios certeros y menor discrecionalidad.
  • Garantizar que todas las compras de gobierno contengan al menos un 50% de producción nacional, salvo en casos en que la misma no pueda satisfacer lo demandado.
  • Implantar una reforma integral que minimice la carga fiscal de las empresas, como la unificación de ISR y IETU.
  • Convertir el sector energético en motor para el crecimiento económico, con el objeto de reducir los costos sociales de producir, transformar, distribuir y entregar energía a la población, ya sea para consumo final o como insumo de producción.

 

Descarga aquí el estudio completo

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